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La culpa de los despidos no la tienen los empresarios


La culpa de los despidos no la tienen los empresarios

La mayoría de los españoles que trabajan por cuenta ajena, tienen la idea preconcebida de que un empresario es un señor (o señora) que: es dueño de una gran empresa, que conduce un BMW, que vive en la zona buena de la ciudad, que tiene mucho dinero en el banco y que no tiene escrúpulos cuando debe tomar la decisión de recortar la plantilla, y que incluso disfruta haciéndolo.
Pero la verdad es, que la mayoría de los empresarios de este país, son dueños de una microempresa y de un coche “normalito… por lo general viven “donde pueden”, le deben grandes cantidades de dinero al banco, y siempre se lamentan cuando deben despedir a alguno de sus trabajadores.
Lo que sucede, es que es muy fácil buscar culpables y hacer el papel de jueces y verdugos cuando las cosas van mal, aunque de antemano se sepa que las responsabilidades van compartidas. Así que considero que es justo decir las cosas como son. Sobre todo, cuando es evidente que hay más trabajadores por cuenta ajena, que empresarios, levantando la voz.



Es así como en este país paternalista y cómodo, en el que no dudo de que haya mucha gente 
trabajadora; también hay mucho empleado vago; que sólo espera la primera oportunidad de ausentarse de la empresa por los motivos que sean, para luego despotricar de su patrono por cualquier causa.
Y no les quiero ni contar sobre el actual número de personas apuntadas en el paro en estado de: “vacaciones eternas”, que sólo se despertaron y salieron de su “paraíso de vagancia” cuando se anunció una escueta continuación de este “maléfico beneficio” (¿oxímoron?) por parte del gobierno.
Volviendo al ausentismo y para que tengan una idea de su magnitud. El año pasado nos costó 12.000 millones de euros a todos los contribuyentes (¡si tú también!) y a los empresarios, pues prácticamente lo pagan a medias entre ellos y el estado.
Vergonzosa cifra que sigue siendo la mejor prueba de la actitud del empleado medio. En donde la “cara dura” es la única consigna frente a la obligación de trabajar.
Ustedes disculpen, pero creo que por el hecho de haber trabajado en otras latitudes (en donde no pasan estas cosas), aún me sigue sorprendiendo tanto ausentismo y vagabundería a mi alrededor, sobre todo cuando está legalizada.
“Para muestra un botón”… Sólo aquí (en España) he escuchado la frase: “baja por depresión” (¿?). Una excusa impensable, por ejemplo en EE.UU., en donde hay tanto trabajo que no hay tiempo ni para deprimirse… o en Latinoamérica, en donde dicha frase simplemente no existe… incluso hay empresas en donde daría “risa” que un empleado la mencionase, considerando los altos niveles de desempleo que sufren. Allí, prácticamente nadie se enferma o al menos no faltan a la empresa por motivos de enfermedad (¿curioso no?).
Al parecer, en esos otros países menos complacientes con los empleados vagos, el miedo a perder el trabajo es el mejor remedio a cualquier enfermedad [ironía].
No obstante, los empresarios siguen apareciendo ante el resto de la sociedad, como “los malos” en este país de “llorones” (con el perdón de los que no lo son), cuando la mayoría de los que viven quejándose y señalando, no tienen ni la suficiente voluntad ni la valentía para montar una empresa. Y lo máximo que han emprendido ha sido el organizar las pasadas vacaciones.
Por eso, cuando escucho (o leo) a alguien que no tiene ni idea de lo que es ser empresario, estigmatizándolos o tildándolos de forma generalizada de prepotentes y/o poderosos. No puedo más que pensar en una sola palabra: “ignorante”.
Reflexión a la verdad: El empresario español, es simplemente un intermediario constantemente vilipendiado por los sindicatos y perseguido por Hacienda; que con una cifra de negocio relativamente baja, debe aceptar condiciones “basura” de los bancos mientras hace “malabares” con el patrimonio económico y financiero de la empresa. Todo esto, con el fin de producir algún beneficio, mientras lucha por seguir manteniendo en plantilla a muchos de los empleados con las características que describo más arriba.
El que tenga otra versión que la diga, pero luego de haber probado lo que realmente significa emprender… pues es muy cómodo y fácil hablar sin saber… Por cierto, yo no soy, ni he sido (ni quiero ser) empresario.
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La importancia de la motivación


La importancia de la motivaciónEl motor humano se llama motivación

El equilibrio entre aspiración y realidad es crucial para que la persona no arrastre frustraciones y decepciones
La motivación está muy ligada a los instintos básicos que garantizan la supervivencia. De forma más o menos directa, todo lo que mueve a una persona tiene algo que ver con garantizar los recursos para su alimentación, procreación e integridad. Sin embargo, el objeto de los deseos trasciende las necesidades físicas, la parte más animal del ser humano. A mediados del siglo XX, Abraham Maslow elaboró su teoría sobre la motivación humana que plasmó en una figura, la Pirámide de Maslow. En ella jerarquizó las fuentes de motivación de las personas: situó como prioridad principal satisfacer las necesidades básicas del organismo, que una vez cubiertas darían lugar a la motivación por la protección y seguridad y, con posterioridad, a la necesidad del amor y la pertenencia a un grupo. Luego se hallaría el interés por la valoración social y, en último lugar, quedaría la motivación por sentirse plenamente autorrealizado. Estas motivaciones básicas podrían explicar la mayor parte de las conductas diarias de una persona que, en una sociedad en la que no faltan los recursos básicos, se centran sobre todo en la seguridad que pueden aportar unos ingresos estables, conservar y fomentar las relaciones sociales para cubrir las necesidades de afecto, pertenencia a un grupo o familia y, para acabar, la motivación por sentirse valorado por los demás y sentirse conforme con todo ello.

Ataque o huida

A esta clasificación se añade un instinto básico que puede determinar la forma de comportarse cuando se trata de afrontar los problemas, que es la motivación para el ataque o la huida. Todos los seres vivos y, por tanto, también las personas, cuando se sienten amenazados por una situación problemática emprenden dos tipos de conducta: enfrentarse al peligro o escapar para evitar cualquier daño. En la vida cotidiana, esta dicotomía se muestra de una manera mucho más sutil, ya que las amenazas no son tan evidentes y se asocian con los problemas que generan estrés. Para cada problema, la persona decide cuál es la opción que más le conviene para disminuir su ansiedad: o bien hacerle frente o evitarlo. Aquellas que se decantan por la evitación son más propensas a sufrir ansiedad o depresión porque el origen de su motivación es el miedo, por lo que tienden a huir de los problemas y acaban acumulando demasiados conflictos sin resolver.

¿Conseguir el éxito o evitar el fracaso?

También se definen dos perfiles de personas en función de cómo orientan sus motivaciones. O bien se mueven por conseguir el éxito o bien concentran toda su energía para evitar el fracaso. En ambos casos pueden ser individuos que cosechen grandes éxitos en la vida, pero, de la misma forma que la clasificación anterior, los que intentan evitar el fracaso o error caen con más facilidad en el estrés, ya que el miedo se convierte en uno de los protagonistas en su vida. Por el contrario, las personas motivadas por el acierto y con ganas de alcanzar el éxito destilan menos preocupación y más optimismo. Abundan los síntomas psicológicos que se vinculan con la desmotivación. La depresión es uno de los principales. Es muy importante que la persona busque ayuda para recuperar una percepción realista de su situación. Por lo general, la depresión está relacionada con expectativas poco alcanzables que, en lugar de motivar a la persona para conseguirlas, agudizan el estrés y la decepción por no alcanzarlas. Otra de las causas habituales de pérdida de interés se halla en el establecimiento de objetivos por debajo de las capacidades. Cuando alguien se acomoda en exceso o, simplemente, se le proponen objetivos poco alentadores, la motivación puede empezar a escasear pronto.

Motivación intrínseca y extrínseca

La motivación intrínseca se evidencia cuando el individuo realiza una actividad por el simple placer de hacerla, el deseo por conseguir lo que uno se propone y se encuentra así una fuente de energía para alcanzar el propósito planteado. Tiene que ver con objetivos personales, como la autosuperación o la sensación de placer. La motivación extrínseca depende de elementos externos a la persona, se asocia a lo que se recibe a cambio de una actividad y no a la actividad en sí, como, por ejemplo, lo que se consigue siguiendo las normas impuestas por una familia, las obligaciones del trabajo (dinero, moda), de pertenencia a un grupo, etc.
También la personalidad incide en la motivación. Hay personas que buscan a menudo el afecto, atención y cariño de los demás, por lo que sus motivaciones principales se encontrarán en las relaciones sociales. Otro perfil es el relacionado con la admiración, que aparece en aquellas personas que disfrutan sintiendo reconocimiento. Otras se mueven por la exigencia en sí mismos y por controlar hasta el más mínimo detalle, por tanto su motivación es el perfeccionismo. En todos ellos, si no se obtiene la satisfacción deseada, se abre la puerta a la tristeza y la frustración.

Cuando la motivación falla

Los recursos para afrontar la falta de motivación son varios, pero dos de los principales están relacionados con el adecuado establecimiento de objetivos y con la tolerancia de la decepción causada por no alcanzar alguno de ellos.
Para evitar que aparezca el estrés vinculado a las metas demasiado ambiciosas, conviene realizar un ejercicio de realismo y evaluar si lo que se está intentando conseguir es alcanzable. Si se concluye que los objetivos planteados son excesivos habrá que abandonarlos o postergarlos para conseguirlos más adelante y centrar las energías en aquello que es alcanzable en poco tiempo. Se cimenta así la motivación, que se alimenta de sí misma para multiplicarse y prepararse para nuevos propósitos. Si el objetivo que se persigue no se logra, hay que plantearse volverlo a intentar o sustituirlo por otro más asequible. Pero las lamentaciones con sensación de victimismo no ayudarán a recuperar la motivación. Al contrario, alimentarán la desesperación.
También es importante que las motivaciones principales sean intrínsecas y que los motivos que nos mueven sean personales; si no, se corre el riesgo de que lo impuesto desde fuera entre en conflicto con los intereses individuales y pueda decaer el estado de ánimo por no atender a las necesidades individuales. En conclusión, es aconsejable elaborar un pequeño listado con motivaciones principales para convertirlas en metas más pequeñas a corto plazo y dejar que aparezca la sensación de que esos objetivos son posibles y alcanzables para empezar a actuar. Debemos ser conscientes de que no todo saldrá a la perfección, con lo que se prevendrá la decepción ante posibles obstáculos.
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Qué nos motiva en el trabajo ¿Tenía razón Maslow?

Qué nos motiva en el trabajo ¿Tenía razón Maslow?

Es evidente que los empresarios siguen aplicando modelos caducos de gestión de personas, ya que también siguen considerando al factor “remuneración” como el principal motivador de los empleados.

Al parecer, toda esta coyuntura económica, los despidos en masa y el alto índices de desempleo han podido afectar esta percepción, resultando en una inevitable comparación con las teorías motivacionales de Maslow.

¿Realmente es el sueldo el mayor incentivo motivacional para las personas que trabajan por cuenta ajena?



La siguiente encuesta fue aplicada hace poco entre los trabajadores de una empresa multinacional, para verificar qué es lo que realmente motivaba a sus trabajadores.

Con los resultados, se buscaba descubrir cuáles aspectos serían percibidos como los más “valiosos” por los empleados, con el fin de recompensar adecuadamente a quienes lo mereciesen de la forma más equitativa posible.

Se les pidió ponderar, en orden de importancia (para ellos), la siguiente serie de beneficios que podía brindarles la empresa:

1) Encargarle la resolución de un problema difícil.
2) Permitirle tener más tiempo libre.
3) Ofrecerle un curso de formación de su interés.
4) Entregarle nuevas y mejores herramientas de trabajo.
5) Asignarle un Plan de Carrera para seguir desarrollándose en la empresa.
6) Un aumento del 20 % de su sueldo, de acuerdo a un plan de remuneración variable por resultados.
7) Permitirle trabajar en un proyecto nuevo.
8) Un cambio de posición de acuerdo a un programa de rotación por diferentes puestos.
9) Una invitación a formar parte de las reuniones de Gerentes y Directores.
10) Ofrecerle ser el “formador” de los nuevos empleados de su área.

Resultados más resaltantes:

- Beneficio con el mayor número de votos: Un Plan de Carrera para seguir desarrollándose en la empresa

- Segundo beneficio más votado: El programa de rotación por diferentes áreas de la empresa.

- El 20% de aumento de sueldo en base a resultados ocupó el 5to lugar. (Contra todo pronóstico).

Reflexiones:

¿Trabajan las personas sólo por el sueldo? …Es muy posible que cuando percibimos que nuestros empleos no son estables, o cuando vemos tanta desestabilización a nuestro alrededor y empezamos a ver nuestro puesto de trabajo como algo más valioso. De hecho hemos aprendido y nos estamos esforzando en tratar de conservarlo y de colocarlo dentro de nuestras prioridades más cotidianas. Probablemente buscamos mantener esa estabilidad y seguridad económica que nos permite seguir nuestro ritmo de vida consumista y de necesidades creadas.

En cualquier caso, Maslow tenía razón y su teoría de la pirámide motivacional está más vigente que nunca: “Una vez que las necesidades básicas están satisfechas es entonces que comienzan a aparecer otras motivaciones”.

Fuente: Gabriel Schwartz

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y2a -5 ideas para combatir la desmotivación

5 ideas para combatir la desmotivación

Artículo perteneciente a la serie «Eres Productivo». Pero hay más artículos… ¡no te los pierdas!

Uno de los mayores retos a los que yo y mis socios nos enfrentamos cuando montamos doctorSIM fue el largo tiempo de desarrollo del proyecto. Meses y meses donde todo fue trabajo y más trabajo que nos permitía avanzar, por supuesto, pero en los que hubo muchos días donde costaba pedalear.

La desmotivación fue uno de los principales enemigos que tuvimos que vencer. No la falta de inversión externa, no la falta de medios humanos o materiales sino los días en los que todo parecía ir cuesta arriba y nos faltaba chispa, energía y empuje… motivación.

No hace falta estar en un gran o largo proyecto para sufrirla. Puede asaltar —de hecho lo hace— en cualquier momento, en cualquier actividad y la sufre cualquier persona. Hay muchas formas de combatir la desmotivación pero yo te voy a dar algunas de las claves que mejor me han funcionado a mí.

1Recuerda el porqué

Detrás de cada tarea, de cada golpe de clic, de cada tecleo hay un porqué. Puede ser la puesta en marcha del proyecto de tu vida, unos estudios que te van a permitir obtener tu primer empleo, un trabajo que te facilitará saltar a otro mejor, el aprendizaje de una técnica que te formará como profesional, obtener un salario con el que pagar ese viaje con el que tanto sueñas, etc.

Vivir sobre railes es lo peor que podemos hacer y hacer las cosas “porque sí” suele ser pasaporte directo a la desmotivación y la frustración. ¿Por qué estás ahí? ¿Por qué vas a hacer eso? Dicho de otro modo: dale un sentido a la tarea, a la actividad o a ese día “tan jodido” que parece no acabar nunca.

Piensa por encima de todo que no es algo que tienes que hacer por narices, porque toca o porque te lo han mandado… es algo que quieres hacer porque te acercará a un objetivo que seguramente un día te marcaste. Recuérdalo de forma frecuente para a) inspirarte e ilusionarte cada nuevo día y b) para motivarte en los días en que todo se ponga cuesta arriba.

2Disfruta del camino

Nos han enseñado a “celebrar los éxitos y aprender de los errores” pero nadie nos ha enseñado a “disfrutar del camino”. En mi experiencia personal esto es una de las claves de la Productividad y una de las cosas que te animo a practicar con devoción.

Hay que ir celebrando las pequeñas victorias y las pequeñas conquistas diarias. No sólo hay que motivarse con el gran objetivo en mente sino también con los pequeños regalos que obtenemos cada día gracias a nuestro trabajo, talento e intensidad.

“Hoy he trabajado duro, ha costado mucho PERO he conseguido esto, esto y esto. Y ahora es el momento de celebrarlo”.

Eso tiene que ser motivo de alegría y de celebración. En serio. Que esto no le suene ridículo a nadie. Un atleta corre para ganar una medalla pero por encima de todo corre porque le gusta. La propia carrera y cada zancada, aunque le cueste esfuerzo y dolor, es lo que le hacen decir: “hago esto porque me gusta”.

No esperes a celebrar el éxito final de ese proyecto o te estimules con ese gran objetivo en mente. Cada día es una (dura) etapa que hay que cubrir y cuando lo haces bien creo que hay que utilizarlo como incentivo personal. Hay que reconocerlo, saborearlo y aprovecharlo para recargar la motivación que necesitas ese día y al día siguiente y al siguiente…

Nos han enseñado a celebrar los éxitos y aprender de los errores pero nadie nos ha enseñado a disfrutar del camino.

3Motívate con lo pequeño

Muchas veces no hay que recurrir a los grandes objetivos para motivarnos. En no pocas ocasiones la ilusión —y hasta la pasión— está en las pequeñas y hasta minúsculas cosas que te rodean o que rodean a tu trabajo o a ese proyecto. En esos días en que “todo te da igual” es necesario que miremos y nos fijemos en esas pequeñas cosas que tanto nos gustan.

Puede ser una tarea en concreto, estar con una persona, ir a un sitio, recrear una técnica, utilizar un dispositivo o una aplicación… Cada cual tiene su pequeños tesoros. Si otros días disfrutaste haciendo eso, hazlo de nuevo ese día donde no encuentras ningún aliciente.

Cambia el orden de trabajo, empieza por esa pequeña tarea que te estimula más o haz esa sencilla actividad que siempre te gusta hacer. Utiliza a tu favor esas pequeñas cosas como detonante y estímulo. A veces hay que recurrir a algo pequeño y “tirar de él” para desencadenar la motivación.

En los días en los que ni tienes ganas de trabajar divide tus grandes tareas en pequeñas tareas y luego éstas en minitareas o microtareas. Empieza con la que de verdad te ilusione y empieza a caminar. A veces la desmotivación es una ficticia ilusión que genera tu mente. Verte que vas avanzando te animará y te empujará a continuar.

4Sé consciente del ahora

En muchas más ocasiones de las que pensamos nos falta motivación porque nuestra cabeza no está en lo que hacemos, no estamos presentes. En esos momentos está presa de pensamientos o en cosas mucho más agradables generalmente relacionadas con nuestro ocio o tiempo libre.

Un concierto, un viaje, una cena, una reunión, etc. Vuelve al momento, sé consciente del ahora y de lo que tienes delante y utiliza ese pensamiento “de ocio” como arma motivadora. Interprétalo como una recompensa o un premio al trabajo que tienes que hacer y para el que te cuesta encontrar un porqué.

Si lo intentas todo y aun así no eres capaz de motivarte… ¡no pasa nada!

5Date un respiro

Yo miro alrededor y no veo a ningún superhéroe. No sé tú pero yo ni soy una cadena de montaje ni me han fabricado en Cyberdyne Systems. Todos pasamos por valles y montañas, por días muy productivos y días muy complicados. Ambos forman parte de nuestra vida y tarde o temprano llegan. Los días difíciles son absolutamente necesarios para disfrutar todavía más de los días productivos.

Si lo intentas todo y aun así no eres capaz de motivarte… ¡no pasa nada! No te desesperes ni te tortures con frases como “vaya desastre, hoy no estoy rindiendo nada” o “puff, un día tirado a la basura”. Ese día no tomes decisiones drásticas, trata de concentrarte en hacer lo mínimo e imprescindible y dedícate a labores mecánicas o más rutinarias que exijan poca creatividad e intensidad (ordenar, clasificar, limpiar, buscar, etc.)

Sencillamente deja correr las horas del día. El día terminará por terminar. Mañana será otro día, tu motivación regresará y tus tareas y tu proyecto te estarán esperando de igual modo para que des lo mejor de ti.

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EL VIRUS DE LA ACTITUD

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Píldoras para motivar Empleados, (caja 10 uds.)

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¿Qué se necesita para motivar a los empleados?

Preguntarse como motivar a los empleados presupone entender que hay fórmulas omecanismos para hacerlo. Una vez formulada la pregunta el siguiente paso consiste en hacer una pequeña pesquisa, una investigación de como lograrlo. Luego, y fruto de preconcepciones erróneas, la investigación deriva en atajos, consejos o ideas de lo que se puede hacer para conseguirlo.

Por ejemplo: 10 formas no económicas de motivar.

  1. Sea agradecido
  2. Dedique tiempo a sus trabajadores
  3. Proporcione feedback (retroalimentación, información del proceso)
  4. Cuide el ambiente de trabajo
  5. Proporcione información sobre la empresa
  6. Involucre a los empleados
  7. Fomente la autonomía
  8. Establezca alianzas con cada trabajador
  9. Celebre los éxitos
  10. Utilice el desempeño para discriminar la tarea realizada.

Decálogo en mano y con la tarea de aumentar la motivación a los componentes del equipo, se empieza a agradecer todas y cada una de las cosas que se hacen, se empieza a preguntar por la vida de cada uno, se redecora la oficina, se hace partícipe a todo el mundo para conocer si quieren café de una marca o de otra…

Como es lógico el resultado no es más que una maraña de despropósitos que convierten al responsable en un marciano entre empleados. ¿De donde ha salido este tío?

Los atajos de teclado, para determinados trabajos, son útiles pero los atajos para las personas, además de inexistentes, son incoherentes. Ni todo el mundo es igual todo el tiempo, ni todo el tiempo es igual para todo el mundo.

Ahora bien, si lo que buscamos es un atajo, entonces conviene recordar que simplicidad no es lo mismo que simpleza y por ello no se deberían confundir. Si se desea simplificar el enfoque no puede partir de rasgos superfluos de carácter sino de la esencia misma de la motivación en los empleados. Del empleado en cuestión. Motivar es conseguir que el empleado esté donde quiera estar, luche por ello y se le ayude a conseguirlo. Ello implica mucho más que un decálogo de carácter, ello implica concentrarse en hacer las cosas bien, concentrarse en los verdaderos objetivos de la empresa y de la persona y asegurarse de ofrecer las herramientas para hacerlo.

Motivar supone centrarse en el empleado, entender que es lo que busca, que necesita, como actúa, como podemos ayudarle y averiguar como se consigue aprovechar todo esto en el beneficio de la empresa. Ahí reside la diferencia entre un gran jefe y uno mediocre, en conseguir siempre resultados extraordinarios, tenga o no tenga la mejor materia prima.

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s2t2 -“Gestionar con sencillez” de Pablo Maella


Pablo Maella expone los principales mitos en los que se basa el liderazgo y propone, a su vez, una nueva forma de entenderlo. De manera amena, sencilla y práctica, el autor comenta que es necesario abandonar las grandes y estériles palabras como motivación, compromiso, satisfacción, entre otras, para empezar a basarse en la sencillez. Argumenta que el liderazgo se caracteriza por tratar a los colaboradores como personas y no sólo como personas sino como adultos. Para Pablo Maella, el respeto en la empresa es una parte crucial para el buen funcionamiento de ésta donde lo ideal sería conjugar este respeto con la exigencia.
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s2t2 -Claves para mantener reuniones productivas

Claves para mantener reuniones productivas

Las reuniones en las empresas son unos de los “agujeros negros” de la Productividad personal y grupal. Es un tema complejo que requiere una elaboración mucho más allá de un simple artículo y que generalmente está muy condicionado por la particularidad de tu equipo, tu actividad o tu negocio.

Por ello he recogido algunos consejos o pistas que creo pueden funcionar en cualquier entorno y que pueden aplicarse en casi cualquier empresa. Es posible que pienses que algunas de estas recomendaciones no están en tu mano, bien porque no eres tú quien convoca la reunión o simplemente porque quien “manda” es tu jefe.

Siempre podemos hacer algo y mejorar el entorno y las condiciones de la reunión: hablar con nuestros compañeros, hacerles ver las ventajas y los beneficios de estas medidas, compartirlas también con nuestro jefe y ser entusiasta… y, desde luego, en lo que a nosotros respecta, aplicarnos estas y otras medidas para mejorar cada día en nuestras reuniones.

1Objetivos claros antes empezar

No hay nada peor que recibir un email que diga “vamos a vernos a las 11:00 para tratar varios temas pendientes”. “¿Y este qué querrá ahora?”… Seguro que más de una vez hemos oído esa frase o incluso la hemos pronunciado nosotros mismos.

Ser claros y precisos con el propósito de la reunión es facilitar su éxito mucho antes de que comience. Si vamos a tratar un conflicto o un problema que nos hemos encontrado en nuestro proyecto o el lanzamiento de un nuevo producto, comuniquémoslo clara y abiertamente. Todos sabrán a qué atenerse, llevarán su material preparado, habrán pensado en alguna idea y una vez comenzada la reunión evitarás tener que hacer una larga introducción que se podría haber evitado previamente.

Si no eres tú quien la convoca, intenta hacerle ver al responsable la importancia de saber qué asuntos vais a tratar. Todos estaréis mejor preparados y obtendréis mejores resultados, y él o ella serán los primeros beneficiados. Una vez más hay que actuar con iniciativa y ser proactivos.

2Convoca con unos minutos de antelación

No hay nada más molesto que el interminable goteo de personas que van llegando a la sala de reuniones y que impide comenzar la reunión a la hora. “Es que estaba atendiendo una llamada”, “es que he ido a por un café para la reunión”. Sea como fuere, rara vez comienzan a su hora y es fácil escuchar frases como: “¿quién falta?, ¿estamos todos?”

Si respetas y te preocupa tu tiempo, se puntual y respetuoso con la hora de la reunión. Y si los asistentes se empeñan en perpetuar la impuntualidad, intenta convocar la reunión cinco o siete minutos antes o bien hazle ver al responsable las ventajas e inteligencia de convocar a la gente unos minutos antes.

Ser claros y precisos con el propósito de la reunión es facilitar su éxito mucho antes de que comience.

3Declara los objetivos al comenzar

Si eres tú quien dirige la reunión, al comenzar puedes decir en voz alta los objetivos de la reunión pero ojo, hazlo de forma muy breve y directa. Si habéis cumplido el primer punto todos sabréis el propósito de la reunión pero es importante declararlo “en alto”. No des rodeos ni divagues. Marca uno, dos o tres puntos —objetivos— a cumplir empezando por la frase: “Al salir de esta sala tenemos que…”

Además, anima a los participantes a ser claros y precisos en sus intervenciones. Y si no eres tú quien conduce la reunión, aplícate la receta y trata de ser eficaz en tu participación. ¿Qué quieres contar? Dilo sin rodeos.

4Reuniones cortas pero frecuentes

Hay departamentos o equipos que pasan semanas sin reunirse y cuando lo hacen mantienen reuniones maratonianas de varias horas. Naturalmente en todo ese tiempo el nivel de atención de los asistentes va decayendo de forma paulatina, en la misma medida que las posibilidades de éxito de la reunión. Una reunión larga causa desánimo incluso antes de empezar: “Buff, ahora a meternos en la sala durante tres horas. Yo paso, pienso desconectar a los diez minutos”.

Las reuniones cortas pero más frecuentes predisponen mejor a los asistentes mucho antes de empezar pues saben que va a ser algo “indoloro”, eficaz y donde no se va a perder el tiempo. Además logran mantener un alto grado de atención y su regularidad permite hacer un seguimiento más detallado y preciso de un proyecto y sus frecuentes problemas. Todo es más directo y eficiente, no hay rodeos, prolegómenos y generalmente los objetivos finales y pasos a dar están más claros para todos.

5El material preparado y aprendido

Si alguien tiene que intervenir para hacer una presentación, exponer unos datos o explicar un problema que ha habido en la ejecución del proyecto, asegúrate que esa persona tiene el material preparado antes de la reunión. Es muy molesto ver cómo alguien se pone a preparar su material o a rebuscar entre sus papeles cuando ya estáis todos sentados y todos le estáis mirando.

Y desde luego, si eres tú la persona que ha de intervenir, estudia y prepara antes los datos y tu intervención. Se proactivo, inteligente y consecuente con tus objetivos personales y los de tu empresa.

Las reuniones cortas predisponen mejor a los asistentes pues saben que va a ser algo “indoloro” y eficaz y logran mantener un alto grado de atención en los asistentes.

6Toma notas activamente y concéntrate

Especialmente en las reuniones largas es muy fácil perder la concentración y dejar volar nuestros pensamientos muy lejos de la sala en la que estamos. Tanto para evitar estos despistes como para sacar lo mejor de la reunión, puedes tomar notas activamente de lo que dicen unos y otros, y concentrarte en la persona que está hablando, en cada una de sus palabras y frases.

Adicionalmente puedes recordar al empezar y durante la reunión por qué estás ahí, cuál es tu motivación personal y tus objetivos. Dale un sentido a esa tarea.

7¿De verdad tienes que asistir?

La solidaridad y el compañerismo son grandes tesoros personales pero meterte en una reunión sólo por si acaso te necesitan o para “ver qué se cuece” en ella, no son razones suficientes ni inteligentes para sacrificar otras tareas y actividades de las que seguramente deberías ocuparte.

Antes de decir “sí” a una reunión hazte estas sencillas preguntas: “¿de verdad me necesitan dentro?, ¿voy a aportar algo sustancial al grupo?, ¿voy a conseguir con esa reunión algo real y tangible para mis objetivos o mi proyecto?”

8Distracciones externas cero

Si está en tu mano intenta eliminar en lo posible cualquier distracción o interrupción externa. Los móviles en silencio, apagados o, mejor, fuera de la sala de reuniones. Comunica también que no os pasen ninguna llamada externa ni que os interrumpan mientras la puerta de la sala permanezca cerrada.

El portátil sobre la mesa está bien si es para tomar notas de verdad, pero si vamos a chatear por el messenger o Twitter mejor prescindir de ellos.

Antes de decir «sí» a una reunión pregúntate: «¿de verdad me necesitan dentro?, ¿voy a aportar algo sustancial al grupo?»

9Marca un tiempo para la reunión

“Reuniones que se alargan”… otro de los males que vivimos en muchas oficinas. Por supuesto que hay imprevistos, que el debate puede ser rico y las conversaciones o réplicas entre unos y otros pueden prolongar el tiempo fijado para la reunión. Pero si hemos cumplido la mayoría de los anteriores puntos tendremos muchas más posibilidades de evitar que se dilaten en exceso.

Al comienzo, al declarar el objeto y objetivos de la reunión, fija un tiempo máximo para la reunión e intenta cumplirlo a raja tabla. Si comenzáis a la hora, hacéis reuniones con frecuencia, tenéis preparado bien el material y las intervenciones son breves y directas, veréis que es mucho más fácil ajustarse al horario

10Objetivos “en voz alta” a la salida

Antes de abandonar la sala es muy importante que cada persona sepa claramente qué es lo que se espera de ella. Qué ha de hacer, cuándo, con quién y para qué fecha. Marcar objetivos a la salida es fundamental y hacerlos públicos más.

Es muy común que sea el jefe quien diga “tú tienes que hacer esto, tú lo otro…” Yo soy más partidario de una técnica que he comprobado funciona muy bien y es dejar los últimos 5 minutos de la reunión para hacer una “ronda” en la que cada uno de los participantes diga en voz alta su objetivo —compromiso—: “yo me voy a encargar de hablar con ese proveedor”, “yo prepararé la documentación y presentación para ese cliente”, “yo me ocuparé de seleccionar los currículos”, etc.

De este modo los objetivos quedarán nítidamente definidos y obtendréis un compromiso público de cada uno que supone un primer paso para hacer la tarea.

Una reunión no deja de ser una tarea dentro de un proyecto y siempre hay formas de mejorarlas.

11Las reuniones productivas son un “arte”

Hacer reuniones y lograr que sean productivas es algo que por norma general no te lo enseñan ni tus padres, ni en la escuela y mucho menos en la universidad. Nadie “nace aprendido”. Es algo que, como casi todo en Productividad, se va aprendiendo sobre la marcha, experimentando, probando, equivocándote, sugiriendo, aplicando… y sobre todo revisando y analizando.

Tanto si eres tú el responsable de las reuniones como si no, intenta que todos entiendan el valor de perseguir siempre las “reuniones productivas”. Una reunión no deja de ser una tarea dentro de un proyecto y siempre hay formas de mejorarlas. Analiza y revisa cómo te comportas tú en las reuniones pero promueve también la mejora en tus compañeros y jefes.

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s2t2 -Diez contrapropuestas de Buen Management como respuesta al Anti-Management

Diez contrapropuestas de Buen Management como respuesta al Anti-Management

Como comentásemos Gabriel Schwartz y este servidor en el post anterior, les dejamos con una serie de propuestas hechas por personas para las personas (los managers también son personas)… Podrán observar que para nada son prepotentes ni rebuscadas… y son más bien sencillas y pensadas en función de mejorar la relación entre la empresa y susempleados a través de la dirección.

No creemos que el Management deba ser desprestigiado, sólo porque algunos se equivoquen en su aplicación:

Diez contrapropuestas de Buen Management como respuesta al Anti- Management

1.- El Management se fundamenta en el ejemplo y no en un edicto de la norma. Por eso es importante ser coherente con lo que se pregona: La austeridad, por ejemplo, debe demostrarse con los hechos (incluidos los gastos particulares).

2.- La comunicación interna demuestra ser el mejor medio para transmitir el objetivo del proyecto, por lo que es también el mejor vehículo de Management. El uso de las nuevas herramientas 2.0 es un “must”.

3.- Las reuniones entre directivos y mandos medios generan un espacio que permite evacuar dudas y hacer sugerencias, así que hay que promoverlas. Los mandos medios deberán, a su vez, hacer circular esta información entre sus colaboradores y generar un “ida y vuelta” que permita llenar los vacíos/interrogantes que inevitablemente se generan.


4.- La sensación de que las decisiones que se toman son justas y necesarias, son las que promueven un sentimiento de pertenencia y orgullo y crean solidez. Por eso elManagement debe afianzar esa sensación.

5.- Comunicar el “por qué” de las decisiones aunque sean duras, eso es lo que las personas más valoran.

6.- Escuchar alternativas, valorar las sugerencias y reconocerlas, es la mejor forma de hacer Management (lo cual no equivale a aceptarlas, pero sí a considerarlas).

7.- Lo importante es ser cautos y honestos con las personas que componen la organización. Es importante no adelantarse a los hechos ni hacer falsas promesas para sostener artificialmente un clima de paz en el corto plazo.

8.- Como managers, debemos estar abiertos a ideas diferentes y a reflexionar sobre nuestras propias actitudes. Esta actitud marcará la diferencia durante los momentos más difíciles.

9.- Las situaciones que vivimos a diario deben servirnos para implementar nuevos recursos respecto a nuestro equipo, pares y superiores, incluyendo nuestros clientes y proveedores. Por lo que hemos de aprender con cada situación una lección.

10.- Como profesionales, debemos ser capaces de saber cambiar, y nunca tomar esta actitud adaptativa como un signo de debilidad. Por el contrario, hemos de integrarla a nuestras acciones como uno de los mensajes de mayor efectividad en nuestra gestión.

Reflexión: Los que trabajamos en empresas o asesorando a empresas, tenemos el verdadero pulso de lo que pasa allí adentro (laboralmente hablando), y sabemos muy bien si se está aplicando el Management de forma correcta o no, y es por eso que podemos emitir opiniones objetivas sobre la gestión de las personas dentro de las mismas, el resto es simple blogo-comedia.

Sería mucho más útil responder a las preguntas, que Andrés Ubierna hiciera hace unos días en su blog, haciendo referencia al mal uso del Management, las cuales dejamos como punto y final:

1) ¿Cuál es el impacto en la efectividad organizacional de estas incoherencias entre el discurso y el comportamiento?

2) ¿Qué hacemos, además de hablar de ellas y reírnos (hablar de ellas ya es una aporte de valor, y el humor una estrategia interesante para hacerlo) para disminuir esta distancia entre discurso y comportamiento?

Nosotros incluimos una más con el permiso de Andrés:

3) ¿Te inclinas por promover y aportar o te dedicas a quejarte?

El Management nunca había estado tan vigente como ahora.

Un agradecimiento a los directivos de las siguientes empresas que, a través de sus comentarios y reflexiones, colaboraron en la composición de estas diez máximas: Officenet-Staples, Grupo ISSUE, Nike de Argentina, CIBA Especialidades Químicas, Toyota Services y DHL Express.

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y2a -El teletrabajador se da cuenta de que prefiere la oficina

El teletrabajador se da cuenta de que prefiere la oficina

¿Hemos retrocedido en cuanto a la conciliación laboral?

Llevo un par de años promoviendo y hablando sobre el teletrabajo, tanto aquí en el blog como dentro de la empresa para la que trabajo.

Pero cuando finalmente se han hecho los primeros intentos de implementación efectiva y cuando parecía que la conciliación laboral empezaba a ser una realidad generalizada, han surgido los primeros inconvenientes.

Lo extraño es que ya no son los empresarios los que ponen obstáculos al teletrabajo, sino que ahora son los mismos empleados, los que han presentado problemas de adaptación al nuevo concepto de trabajar fuera del recinto de la empresa.


Al parecer, la ventaja que representa
trabajar cómodamente desde casa (o desde cualquier lugar fuera de la empresa) tiene otro matiz para los actuales teletrabajadores.

Después de un tiempo, que varía entre los 3 y 6 meses, y una vez que estas personas han experimentado, superado y asumido la etapa de:

“¡Qué bien, estoy trabajando desde casa… no más atascos ni más levantarme temprano… y se acabó lo de lidiar con mi jefe todo el día… estupendo, ahora trabajaré con albornoz y pantuflas!”

…han comenzado a descubrir ciertos aspectos negativos que les afectan desde un punto de vista “social”… y es que después de un tiempo, estas personas comienzan a echar en falta el ambiente socio laboral de la oficina, y empiezan a descubrir que les hace falta experimentar algo tan cotidiano como charlar con el colega de “al lado” o de interactuarsocialmente con sus compañeros de trabajo.

Tal vez ningún experto consideró el aspecto social negativo de trabajar en casa, y sólo se centraron en las ventajas paradigmáticas y supuestamente positivas (soñadas) de lo que significa trabajar desde la “comodidad del hogar”.

Tampoco se tomaron en cuenta otros aspectos como los efectos de la inmovilidad que supone estar muchas horas encerrado en un mismo lugar (el hogar), y en el que también se hace vida familiar o personal.

Conversando sobre estos hechos con mis ex-colegas de Norteamérica, me he enterado de que los teletrabajadores que viven en ciudades o lugares muy alejados de la sucursal a la que pertenecen en EEUU, han adoptado una especie de solución que han denominado “Coworking”.

El Coworking consiste en arrendar espacios de trabajo (o cubículos), en donde estos tele-empleados trabajan junto a otras personas (en su mayoría desconocidas), con el fin de “recrear” un ambiente de oficina, y sobre todo, para alejarse del hogar, al que luego de la experiencia inicial, consideran como el peor lugar para trabajar. Terminando así con el mito de que “trabajar en casa es lo mejor del mundo”.

Por cierto, en EEUU la mayoría de teletrabajadores viven en ciudades distintas y distantes a las escogidas como sedes por sus respectivas empresas.

Es paradójico como hemos idealizado siempre el hecho de trabajar desde casa como una experiencia placentera y positiva, siendo que para muchos es todo lo contrario.

Es así como el Coworking se ha convertido en un lucrativo negocio, y actualmente hay empresas que se dedican a crear y gestionar este tipo de espacios destinados aprofesionales en situación de teletrabajo. De hecho han conformado una comunidad y hasta tienen un blog.

¿No les parece curioso que después de tanto empeñarnos en luchar por conseguir que el empleado trabaje desde casa, hayamos descubierto que el trabajador se siente más cómodo trabajando en una oficina?

…¿quién entiende a la especie humana?

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Felix Peinado

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Mi vieja máquina de escribir y el trabajo en equipo.

Mi vieja máquina de escribir y el trabajo en equipo.

de Liderazgo y gestión de equipos. de alfredus


Hace ya algún tiempo pegué en “Habilidades directivas” una pequeña historia que, a mi manera de entender, es el mejor ejemplo de lo que signifca realmente trabajar en equipo y dice así:

"Aunqux mi máquina dx xscribir xs antigua, funciona bastantx bixn, xxcxpto una dx sus txclas. Sin xmbargo, muchas vxcxs mx hubixra gustado qux funcionara pxrfxctamxntx. xs vxrdad qux cuarxnta y sxis txclas van bastantx bixn, pxro la única qux falla, sx nota considxrablxmxntx. xn ocasionxs, mx parxcx qux nuxstra organización xs como mi máquina dx xscribir. xn xlla no toda la gxntx “clavx” trabaja como dxbx. Puxdxs pxnsar: “Buxno, yo sólo soy uno. No sx va a notar dxmasiado”. Pxro, ya sabxs, para qux la organización sxa xficaz nxcxsita dx la participación activa dx todos sus mixmbros. La próxima vxz qux pixnsxs qux tu xsfuxrzo no xs nxcxsario, rxcuxrda mi vixja máquina dx xscribir y pixnsa: “soy una pxrsona clavx”

Hoy en día sigue plenamente vigente este ejemplo donde se demuestra que se puede lograr el objetivo, por que una persona entre 27 no fastidia todo el trabajo, pero el resultado final queda afectado, y perjudica al producto o servicio sin duda.

Del mismo modo que tengo esta historia de mi vieja máquina de escribir como mi favorita para hablar del trabajo en equipo, tambien tengo mi video favorito que no es ni más ni menos que este…


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EVALUANDO PERSONAS (WARREN BUFFETT)


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EVALUANDO PERSONAS

Al evaluar personas, Ud. debe concentrarse en tres cualidades:
Integridad, Inteligencia y Energía.
Si no tiene la primera, las otras dos lo matarán.

Busque permanentemente gente de valor
que contribuya a crear valor para su empresa.

Lo que Ud. paga por ellos no es un indicador.
Precio es lo que Ud. paga, valor es lo que obtiene.
WARREN BUFFETT,
Financiero: Berkshire Hathaway.








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s2t2 -Trabajo en equipo, gestionando la delegación de tareas

Trabajo en equipo, gestionando la delegación de tareas

Reunión de trabajo

Cuando en nuestro trabajo necesitamos coordinarnos con otras personas para cumplir los objetivos, organizar nuestra rutina diaria, tener controladas nuestras obligaciones y desarrollar un método propio o adaptar otro a nuestras necesidades particulares es sólo el primer paso, antes o después surge la primera piedra en el camino, las tareas que tenemos que delegar y que con frecuencia necesitan realizarse para permitinos seguir adelante con la lista de pendientes. La gestión de las tareas delegadas es ciertamente compleja, sobre todo cuando las personas que deben realizarlas no utilizan las mismas herrramientas que tú en su trabajo diario, lo que hace complicado integrarlas en nuestro flujo y tenerlas controladas.

Muchos de los que utilizamos sistemas de organización como GTD o similares sufrimos lo que podríamos llamar el “síndrome de la bandeja llena”, necesitamos ir cumpliendo lo que nos habíamos marcado (al menos en su mayor parte) para terminar el día disfrutando de cierta satisfacción por el deber cumplido y, al menos en mi caso, las tareas que he delegado suelen representar una auténtica china en el zapato que en muchas ocasiones me impide conseguirlo.

Si la persona o personas que tienen que llevarlas a cabo son serias, bastará con crear la tarea, anotarla como correspondiente a otro y marcar la fecha límite en la que debe estar realizada para que no desmonte nuestra programación. El problema viene cuando no tratamos con personas cumplidoras, que suelen retrasarse, despistarse y dejar para el final todo lo que no consideran importante (como lo que les encargamos que hagan). Tenemos por delante toda una labor de “engrase” para la que vamos a hacer un repaso rápido a algunas ideas que pueden resultar útiles.


  • Explicar la importancia del encargo: no es lo mismo decirle a alguien “necesito este contrato para el viernes” que explicarle que hay que elaborar el contrato para el viernes porque el sábado entregarás el borrador al cliente, es una operación muy beneficiosa para la empresa y de no estar ese día tenemos posibilidades de que se eche a perder. Los seres humanos no nos sentimos a gusto actuando como autómatas, nos gusta que nos tengan en cuenta, que se nos considere para obligaciones importantes y conocer los motivos e implicaciones del trabajo que realizamos.

  • Estar al tanto de los progresos: pendientes pero sin agobiar. Depende mucho del tipo de personas con el que trabajemos. Habrá casos en los que no será necesario, si tenemos la suerte de contar con colaboradores lo suficientemente responsables para no tener que controlarlos, pero no está de más interesarnos por la marcha del asunto sin esperar a soltar la bronca si llegada la fecha de entrega no está finalizado. Establecer algún sistema de recordatorios antes de la fecha límite es fundamental para ayudarnos a estar encima del tema y evitar las prisas de última hora.

  • Ayudar con el método: nadie nace aprendido, y es posible que al igual que nos ha ocurrido a nosotros estas personas necesiten revisar su sistema de organización. Anímate y evangeliza un poco, háblales de lo que tú has hecho y como te ha servido para ser más productivo. Recuerda lo que te costó a ti conseguirlo (y quizá aún te cuesta).

  • Establecer un sistema común de organización: si la colaboración con estas personas es continua, intenta utilizar una herramienta de trabajo común para todos vosotros, algún tipo de gestor de proyectos o similar, con la que puedas tanto gestionar las tareas como los recordatorios, comunicaciones, etc. Es complicado, pero si se consigue el éxito en lo sucesivo está prácticamente garantizado.

Ventana externa

No es una lista completa y no son útiles para todas las situaciones, pero desde luego ayudan. Conseguir que cualquier equipo trabaje como una máquina bien engrasada es toda una ciencia, casi un arte diría yo, que requiere de paciencia, comprensión y algo de tiempo para que todo encaje como debe. Ser capaces de comunicar la importancia del papel de cada uno en el equipo y encontrar el ritmo y las herramientas adecuadas para hacerlo funcionar son pasos fundamentales para conseguirlo,

Vídeo | Yoriento
Foto | waqq66
En Moviéndonos | Consejos para gestionar a un equipo disperso geográficamente

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